Puesto que tengo un novio muy listo y muy apuesto, todo hay que decirlo, he decidido hacer como él y rescatar este blog del baúl de los recuerdos para "desfogarme" a placer, he considerado hacerlo porque sabemos que ningún amigo, por bueno que sea, aguantaría un monólogo-protesta de este calibre. Siendo así, empezaré contando una historia que bien podría ser el guión de una película de terror, de hecho si fuera así, cuento con varios títulos que le quedarían de coña: "Santandeath"... te chuparán la sangre hasta la última gota; y "Santandeath 2 returns" pensabas que no volverían pero están aquí y quieren más...
Por supuesto en mi película aparecerían obligados el señor de los nintendos y el niño predicador...
Bueno, me voy a dejar de películas y voy a comenzar con la historia. Esto es lo que recuerdo aunque algunos detalles igual no son exactos debido al paso del tiempo, ya sabéis que los recuerdos después de 10 años se van modificando....
Todo comenzó a mis dieciocho años... yo era una jovenzuela ingenua, de mejillas sonrosadas, feliz por comenzar mi primer año en la universidad. Acompañada por toda mi prole me dirigí a Santiago de Compostela para obtener los papeles necesarios para matricularme en la facultad de psicología. Ese mismo día pude observar como a parte de la cola para matricularse existía una segunda cola a donde se dirigía la gente después de matricularse y que se encontraba justo a la entrada del centro en cuestión. Me picó la curiosidad, me dije: "igual regalan phosquitos o algo", y ni corta ni perezosa me acerqué..., entonces lo vi, envuelto en llamas, con la piel completamente roja, ojos malignos, cuerpo de cabra , voz cautivadora y una cola juguetona que no dejaba de moverse. En un principio me mostré cauta, no era lo que se dice un aspecto que diera lugar a la confianza, pero ya sabéis el dicho, " a dónde vas Vicente...", el ser en cuestión me ofrecía una "tarjeta universitaria" totalmente gratuita.. bla bla bla, solo nos has de vender tu alma....como todo dios se la hacía y alentada por mis padres me dije ¿porqué no?, solo años después obtendría la respuesta a esa pregunta.
Mis años de universidad fueron pasando y yo feliz con mi tarjeta, me hacían descuentos en el cine, incluso mis padres me metieron algo de dinero en la cuenta para sufragar mis gastos universitarios. Pasado un tiempo mi padre me informó de que tenía abierta una cuenta de Caixanova en la que me había ido ingresando dinero desde que nací. Al ver que ya tenía cierto dinero ahí decidí darle uso a esa cuenta con lo que la cuenta universitaria quedó un tanto olvidada. No la cerré, en principio por las ventajas que te daba el carnet universitario de cara a ir al cine y alguna otra cosilla que sin duda no aproveché.
Siguieron pasando los años y aquella cuenta Universitaria cayó en el más profundo de los olvidos hasta hace una semanita cuando recibo una llamada del Santander rogándome que me ponga en contacto con ellos, como no estaba en ese preciso instante dejan el recado de que llamarán a las 15:00, acto seguido me envían un mensaje que pone:"Santander informa: por favor póngase en contacto con su sucursal por una situación irregular en sus posiciones" al leer las palabras "situación irregular" empecé a sudar en frío... llamé al número que me facilitaban en el mensaje y un señor muy borde me mando prácticamente a la mierda diciendo que no podía atenderme porque estaba muy ocupado. Llamé unas horas más tarde y me contestó el mismo señor amable de la primera vez queriendo mandarme a la mierda por segunda vez, a lo que yo me negué sonsacándole que seguramente me estaban reclamando por un descubierto en la cuenta, ¿descubierto? ¿como?¿cuando? ¿por qué?... Entonces hice lo que cualquier persona hace hoy en día, ponerme a buscar en foros del tema en cuestión, las primeras declaraciones eran devastadoras para mi, según ellos podían irte cobrando comisiones después de que tu cuenta se quedara a cero, me dije: si esto es así a saber desde cuando me están cobrando... yo sudaba cada vez más... creía recordar que la cuenta era gratuita hasta los 30 (como la que tengo en caixanova) pero vi que podía ser hasta los 26. Como yo de bancos se lo justo y necesario pensé: estos me cobran comisiones desde hace un año, pero no se si es cada mes, cada año, ni se su importe... seguí sudando frío... indagué aún más y presagié que no iba a ser nada fácil salir de ese embrollo dados los testimonios que pude leer, pero entre comentario y comentario hubo uno que me dio algo de esperanza, según este los bancos no te pueden cobrar comisiones una vez tu cuenta está a 0 , osea que no te pueden dejar en números rojos, siempre que no sea porque tu te hayas gastado ese dinero. Si es así y has sido tú él que has dejado en números rojos tu cuenta, el banco tiene derecho a cobrarte una comisión por tenerla en esa situación, pero por comisiones de mantenimiento no, así pues, la manera en la que deberían proceder es dejar tu cuenta a cero y cerrarla. Respiré un tanto aliviada, pero no me di por satisfecha ni mucho menos, llamé a mi hermano, a quien considero más formado en temas bancarios y me dijo que pasara de ellos, que les dijera que no iba a pagar nada por una cuenta que ya no usaba desde hace años y que si querían que me la cerrasen ellos. La verdad es que en un principio pensé en soltarles eso si me llamaban y quedarme tan ancha, pero (siempre hay un pero) hablé con unos amigos del tema y me aconsejaron que no hiciera eso, que me metían en una lista de morosos, que luego no podía pedir un crédito (evidentemente con ellos ni jarta de grifa) y lo que más me jodió; que no podía presentarme a oposiciones (cosa que me interesa bastante hacer), así que vuelta a empezar... Me taladré la cabeza un par de horas hasta que por fin recibí la llamada tan ansiada del Santander. Me atendió una señorita muy amable, del departamento de cobros, que me explicó la situación: al parecer debía al banco Santander la cantidad de 37 euros con 60, en concepto de un descubierto en mi cuenta universitaria que había generado intereses hasta alcanzar la citada cantidad. Como iba algo prevenida le pregunté que a que se debía ese descubierto, si yo tenía esa cuenta abandonada desde hacía años con menos de 20 euros a lo que no me supo responder exactamente, solo me dijo que serían los gastos de mantenimiento que me habían generado el descubierto y luego el descubierto me había generado intereses. Ante esa respuestas me surgió una nueva pregunta: ¿no tendrían ustedes que haberme avisado en el momento que se generó el descubierto y no un mes después? a lo que la señorita muy amable me respondió: si, mediante carta o mensaje de texto (cosas que nunca recibí) Acto seguido le hice saber mi decisión de cancelar dicha cuenta, y le pedí información al respecto. Me dijo que debía ir a la oficina donde abrí la cuenta, saldar la deuda y darme de baja pero como vivo ciertamente lejos de esa oficina, concretamente a 1400 km con un mar de por medio, le pregunté por la situación. Me comentó que en ese caso debería ir a una oficina de Santander y pedirles que enviasen un fax a la Santiago de Compostela pidiéndoles que me dieran de baja, que ellos le contestarían y en el plazo de un par de días fuese a preguntar si la cancelación se había hecho efectiva y que me diesen un papel para confirmarlo.
Como era viernes a las 15:30 no pude ir al banco hasta el lunes, lo que me dio tiempo para meditar, así que para que no me tomasen el pelo en el banco como normalmente suelen hacer con las personas que creen poco cociditas, quise informarme antes en la Casa de consumo, que para mi deleite tengo a pocos metros de mi casa. Allí nos atendió un señor muy amable que me derivó a un abogado especialista en estos temas. Dicho abogado nos vino a confirmar que no te pueden dejar en números rojos por las comisiones y que podríamos reclamar a atención al cliente de Santander mediante un escrito y que tendrían que contestarnos en el plazo de 2 meses, y si no nos contestaban tendríamos que poner una reclamación al Banco de España. Él nos incitó a hacerlo sin pagarles un duro, lo que a mi no me dejó muy convencida, pensé: si resulta que al final por cosas de la vida no consigo que me den la razón, en 2 meses los intereses harían que en vez de pagar 38 euros tuviera que pagar 100, así que al final decidí pagarles a los muy cabronazos y después realizar la reclamación del dinero. A todo esto Jorge estaba poco conforme con mi decisión de pagarles, porque es verdad que da bastante rabia darle dinero a esos chorizos, pero por precaución hice caso a mi intuición y fui al banco decidida a pagar. Como no me sentía tan segura como Iker Casillas, le dije a Jorge que viniese conmigo, y, a pesar de gastarse una mueca de cabreo que te cagas vino conmigo a realizar el trámite.
Cuando llegué me atendió una señora muy sonriente que dejó de sonreir en cuando empecé a hablarle. Le conté lo ocurrido y me sacó un extracto de los últimos movimientos donde figuraban dos movimientos que se correspondían con el mantenimiento de una tarjeta, cuyo importe era de 12 euros cada movimiento uno hecho en 2010 y otro en 2011 el mes pasado además de los gastos de mantenimiento que eran un euro y pico. Me quedé bastante sorprendida con la noticia ya que no sabía que mi tarjeta universitaria tuviese gastos y menos estando caducada desde hacía un año y menos aún de el calibre de 12 eurales. Le comenté este hecho a la señorita que me atendió y me dijo que igual me habían mandado una tarjeta nueva, a lo que yo le contesté que no, que yo no había recibido tarjeta alguna. Le comunico mi decisión de cancelar mi cuenta y le indico lo que previamente me ha dicho la señorita del departamento de cobro (lo de enviar el fax y tal), a lo que la señorita no para de negar con la cabeza, "que no, que no, que yo no puedo cancelar tu cuenta desde aquí que no"... Jorge se pone de mala hostia, y empieza a maldecir y a sugerirme que pida una hoja de reclamaciones, yo le insisto en que manden un fax para solicitar la cancelación de la cuenta y ella me insiste en que los llame yo por teléfono, yo le vuelvo a insistir en lo mismo y en que no me voy de allí sin un papel en el que conste que he solicitado la cancelación de la cuenta (cosa que por teléfono no me van a dar) al final la señorita llama a Santiago y me dice que están en ello y que esperemos un momento. Al poco rato vemos que se marcha y nos dice que nos atiende su compañera cuando sepa algo. Como nadie nos decía nada vamos a junto la chica y nos dice básicamente que no han hecho nada, lo que contribuye a que Jorge se cabree más. Yo tengo un poco más de paciencia puesto que la chica nos comenta que no lleva mucho allí, de hecho va varias veces a preguntarle al subdirector, pero al fin, consigue comunicar con Santiago y nos dice que esperemos. Como yo tenía otra cuenta en la Caixa que también quería cerrar aprovechamos y fuimos allí porque estaba cerca. Cuando llegue me atendió otra señorita muy amable, le comunique que quería cerrar mi cuenta, me pidió mi dni y en el breve plazo de un minuto me dijo que mi cuenta estaba cerrada (a pesar de que esta cuenta también la había abierto en Galicia), sin llamadas, sin fax, sin esperas, rápido, fácil, sencillo y para toda la familia.
Volví al Santander bastante flipada por lo ocurrido y tras una breve espera la chica se dirigió a nosotros con un "ok" del fax enviado a Santiago sellado por el banco a modo de resguardo, conforme la solicitud de cancelación ha sido enviada. Pero yo que soy muy lista le digo que iré al día siguiente para comprobar que esté cancelada y me den el papelito en consecuencia.
Me fui a casa bastante tranquila. Al los dos días (para darles tiempo) voy al banco de nuevo y así que llego ya les veo las caras de "aquí no se ha acabado", en efecto, me dicen que tengo una tarjeta de crédito contratada y que mientras esté activa no puedo cancelar la cuenta!!!!!!!!!!!! O_O ..... flipas en colores, he contratado una tarjeta de crédito de una cuenta que llevo años sin usar!!!! no pude contenerme y empecé a maldecir el arameo.... lo mejor no fue eso, sino que van y me dan un número 902 (por supuesto, no podía ser gratuito) para llamar, yo les dije que si no podían hacerlo ellos o darme un número gratuito, a lo que me respondieron que no. Encendida, me marcho a mi casa donde lo primero que hago es buscar en no más números 900 el equivalente a ese 902. Llamo a ese número y me dicen que eso es una oficina particular y que llame al 902, me cuelga de golpe y derrepente me revienta una vena de la cabeza esparciendo veneno por todo el salón. Llamo al 902 y me coge el contestador de turno que te da varias opciones según lo que quieras preguntar, pero como no había la opción de "cagarse en la puta madre que parió al Santander" tuve que llamar otra vez. Me atendió otra señorita muy amable que ni se atrevió a preguntar porqué quería cancelar la tarjeta. La canceló y me dijo que tenía que volver al banco y volveeeeeeeeeeer a cancelaaaaaaaaaaaaaaaaar la cueeeeeeeeeeeenta. Vuelvo al Santander con la ropa pringada de bilis negra, y todos los chakras cerrados. Me atiende la señora sonriente de bastante mala gana, porque no le podía encasquetar el marrón a su compañera nueva, le digo que ya he cancelado la tarjeta y que quiero cancelar la cuenta como habían hecho hacía dos días, a lo que ella, flipantemente, se niega en rotundo, la misma cantinela de la otra vez... yo le digo que hace dos días su compañera realizó ese trámite sin problema y que me estaban haciendo dar vueltas sin parar, a lo que ella respondió con evasivas señalando a la mesa del subdirector (haciendo que me sintiera como una gilipollas). Pasé de ella y fui a hablar con el subdirector, quien me atendió después de una dilatada espera. Yo ya me temía lo peor y estaba pensando en fabricar una bomba y metérsela por el culo a la señorita sonriente. Me atendió y sin ningún problema realizó el trámite que estaba solicitando. De paso le pregunté dónde podría obtener la grabación en la que supuestamente contrato la tarjeta que acabo de cancelar y como era de esperar me remite a atención al cliente (902) me voy aún pendiente de que en Santiago quieran cancelarme la cuenta.
Cuando llego a casa busco el número equivalente al 902 y llamo, me atiende otro contestador, y luego una señorita muy amable, como todas, le comento que deseo escuchar esa conversación y me dice que si quiero escucharla tengo que poner una denuncia, si no ellos solo pueden transcribirla. Realizo los trámites pertinentes para que me la transcriban y me dicen que me contestarán con un mensaje de texto que espero ansiadamente, por lo menos me han dado un número gratuito para llamar e informarme del estado de mi reclamación, visto lo visto, menos da una piedra.....
Mañana iré otra vez al banco a ver si sigo teniendo una cuenta en el Santander o tendré que vivir una nueva Odisea burocrática....
Fin????????